El Cuento de Uno

jueves, agosto 31, 2006

El hijo de su madre salió de su casa para tomarse el colectivo de las ocho, se tomó el de las ocho y cuarto y se sentó en los últimos asientos de la fila dispuesto a esperar el tiempo estipulado (por él mismo tras días de observación, hipótesis, experimentación...) para llegar a la universidad.
Para esperar sin desesperar, se puso a leer un libro de Freud.
Cuando el colectivo pasó sobre unas vías de ferrocarril, el protagonista de este cuento dejó momentáneamente de leer (por el sacudón)*
Cuando llegó, usted sabe donde, se dirigió sin vacilar (y no tendría por qué hacerlo, ya que conocía sus medios y sus fines) hacia bedelía, a buscar uno de sus fines, la calificación asignada a una de las evaluaciones por él realizada.
Con la nota en el bolsillo de la campera (no lo dijimos antes, pero el personaje de este cuento llevaba campera) y sin nada más que hacer, resolvió no hacer nada más que tomarse el colectivo que lo dirigiría de regreso a la casa de su padre, que podría ser también la suya, pero que no lo era, a pesar de vivir juntos.
Cuando estaba en la parada de ómnibus, y a causa de su aburrimiento, miraba intermitentemente al suelo y en la dirección en la que, sabía misteriosamente, debía aparecer de un momento a otro, u a otro, el colectivo que esperaba. Estaba en esa intermitencia antes descrita, cuando vio una moneda tirada en el suelo, y entonces se dio cuenta!, la moneda no era de nadie, pero no por eso era de todos, sino que, a diferencia de nosotros, los humanos, era de si misma... creo.

* Esta oración puede ser suprimida por el lector, ya que no dice nada que desarrolle la narración. Dije ésta.

Dino Wanionok
2 de agosto de 1998
02:55

2 comentarios:

Mundo Yao Ming dijo...

Dios es un blog excelnte. me mato la cabeza. pues te invito al mio www.mundoyaominga.blogspot.com
recien arranco y hago humor burdo a traves de un personaje que nacio de un programa de radio y se transformó en un secta. no salgo en ninguna foto, pues mi imagen queda relegada a muy pocas personas. digo esto por si ves las fotos. Bueno gracias por leerme.

Anónimo dijo...

què bueno el relato! me gustè especialmente el final. muy bueno.